Los más tristes y amargados me parecen los que no aceptan que no todo el mundo tiene por qué tragar con el pensamiento único de empeñarse en ser feliz, despilfarrador y glotón estos días.
Que a gente como yo le divierta mucho la cantidad de cursiladas que se sueltan por Navidad y, mejor aún, la cantidad de paganos que ignoran todo sobre la religión católica, pero se declaran católicos por apuntarse al mito del pesebre, no significa que no deba existir otro grupo de gente, aún más numeroso, que no sabe conciliar el ser creyente con el escepticismo ante el folclorismo populachero.
Que a gente como yo le divierta mucho la cantidad de cursiladas que se sueltan por Navidad y, mejor aún, la cantidad de paganos que ignoran todo sobre la religión católica, pero se declaran católicos por apuntarse al mito del pesebre, no significa que no deba existir otro grupo de gente, aún más numeroso, que no sabe conciliar el ser creyente con el escepticismo ante el folclorismo populachero.




