No hay peor sordo que el oyente que no quiere enterarse ni a gritos: a quien tiene un cencerro en la cabeza, no le quieras enseñar a tocar el violín, que ya va contento con su propia música. Hace tres meses nadie parecía querer saber una m, pero hoy EXIGEN saber... pero no para enterarse, porque nunca se enteran de nada, sino para desahogarse del odio que con esta crisis se les está atragantando.
Cuando los chinos cerraban, parece que nadie se planteaba que fueran unos conspiradores que disponían de información privilegiada, aunque nos estaban diciendo a la cara, y no solo con las mascarillas que llevaban, "no sabéis lo que se os viene encima".
Algunos deberíais tener el valor de reconocer que simplemente odiáis a los chinos, como odiáis a los musulmanes, y a cualquiera que ponga en evidencia vuestra capacidad mental o, peor, vuestra capacidad económica, y que por ello queráis hacer pasar por rojo, o antipatriota, o vaya usted a saber qué otra memez.
Yo no tengo el hábito de comprar en comercios chinos simplemente porque no los necesito, como no necesito irme de bares, ni de restaurantes, ni de chiringuiteo, ni de hoteleo, ni de concierteo, ni necesito tanto y tanto comercio y ms varias que dan de comer y, sobre todo, disfrutar, a tanta gente aparentemente superior, o que anda despachando patentes de "normalidad", pero no por eso tengo que ir haciendo de ello una causa político-patriótica de pacotilla, del tipo "Spanier, wehrt euch, kauft nicht bei Chinesen".
La gente que haya podido disponer de "información privilegiada" respecto al covid, es el tipo de gente que le pide a otros que vayan tranquilamente a trabajar a lugares donde ellos no se presentarían sin un traje espAcial, pero a ellos, ni los vas a tener fichados en tu lista negra, ni menos aún les vas a echar en cara haberse librado del covid, como se lo puedes echar en cara a los chinos, sencillamente porque a esos, ni los conoces, ni los quieres conocer.