Te voy a decir lo que son "hecatombes predecibles":
dejemos de lado tener residencias, demasiadas de ellas operando de manera ilegal, llenas de la población con la salud más precaria sin atención médica, para cobrar un pastón, del que descuentas las migajas de pan duro que les das de comer, solo por tenerla el día haciendo palmitas, o zarandeados cuando te estresan, porque las raíces vigorosas de la economía no te han permitido caer en un enchufe laborar mejor;
hablemos de una economía donde las empresas de todo el mundo, sobre todo Estados Unidos, no hacen más que ver caer su productividad y viabilidad, y mantienen una apariencia boyante comprando sus propios valores para hacerlos pujar en bolsa, o a base de ayudas públicas que les evitan cargar con pérdidas que las hundirían y que, obviamente, no puedes llamar ni "subvenciones" ni, menos aún, "rescate"; y así, mientras existe un empeño trasnochado en defender como motor de la economía la "iniciativa privada" que alimenta y sostiene a la sociedad, y el poder público como un exprimidor fiscal, tu empleo depende de que la tragaldabas de tu empresa mantenga su boca a flote gracias a políticas y dinero público;
señalemos una población que reinventa la realidad a su antojo, y si, por ejemplo, un político dice las veces que quieras que no tiene la nacionalidad española de nacimiento, lo ignoras, y llamas mentiroso a quien te lo cita, porque nadie te va a desmontar tu universo ideal en el que, vete a saber por qué, ser nacionalizado es algo vergonzante; o cuando te empeñas en que una entidad financiera no es privada si no está constituida como una sociedad anónima; y del mismo modo que reinventa eso reinventa la historia entera y, bueno, si hoy todo el mundo llama "fascista" a todo el mundo, llamar "fascistas" a las dictaduras que se llaman fascistas desde los años 1930 y 1940, ya no tiene ningún sentido;
hablemos de un mundo donde la gente de bien dice que respeta como valores supremos la democracia, la libertad y el capitalismo... pero solo en la medida en que a ellos los beneficia, no en plan de igualdad, sino de superioridad a los demás y, por tanto, esos "valores" dejan de serlo cuando no les benefician del modo que quieren;
un mundo donde la gente tiene valor, no según el trabajo que aporta y su comportamiento más o menos moral, sino si forma parte de tal o cual grupo, y su trabajo y su moralidad son juzgados dañinos y peligrosos si, de nuevo, no beneficia a ciertos grupos que se creen el ombligo social del universo...
y qué no diremos, sobre todo, de noticias donde se señala como hecatombe y cataclismo exactamente los mismos actos que en el resto se juzgan como "hacer lo mejor para su pueblo", y lo que para unos casos se considera una búsqueda de la verdad y la justicia, para otros eso mismo se tacha de envidia, inquina y odio.