Alguno de los cuñados que citan alegre y sentenciosamente a Karl Marx o a Winston Churchill seguramente sabrá quién decía que cualquiera puede citar a alguien, pero casi nadie acierta a comprender lo que cita.
M. Rajoy y C. Montoro decían, hace ahora seis años, que el Procés había acabado, y que no había nada que juzgar, ni siquiera malversación: nadie salió a decir que estaban pasando por encima del poder judicial, y el único leve rumor de descontento que se dejaba notar en los medios y las redes se reducía algún artículo de EM La posverdad del 'procés' sigue sin ser contestada por Rajoy ; ni ladridos domingueros envueltos en pulseritas y banderitas, ni heroicas arengas desde el púlpito de Vicentito Vallés, ni resistOncia cibernética.
El Régimen del 78 se coció para concentrar el mayor poder de la manera más estable en uno de dos partidos que debían turnarse en el gobierno, y nadie lo puso nunca en duda mientras cada uno chupara su 3%, su Moncloa, sus ayuntamientos, sus autonomías y, sobre todo, no ofendieran al otro en público.
La mejor prueba de ello es que la mayor mayoría absoluta de escaños del PP se produjo con más votos a favor de los partidos de la oposición, entonces encabezada por Rubalcaba.
Sin embargo, existe una España cuya única ideología y únicos "valores" se reducen a SENTIRSE siempre por encima de los demás, y bien le va a España mientras esos viven engañándose a si mismos con toda satisfacción, creyendo (o fingiendo que creen) una cosa y la contraria, alternativamente o a la vez, que así de duro lo tienen a veces:
si un gobierno del PSOE utiliza medios ilegales para que el Estado triunfe sobre el terrorismo, el PSOE es terrorista; si un gobierno del PP utiliza medios ilegales para triunfar sobre la oposición, es porque debe utilizar cualquier medio para defenderse, y no es dictadura, menos aún terrorismo de Estado;
si un Gobierno del PSOE apura todos los medios legales para contrarrestar todos los medios legales empleados para "afinar" sentencias con cargos distintos para el mismo delito, prevaricando y frivolizando con delitos tan graves como el de terrorismo, por parte de un único juez que se erige él sólo en "Poder Judicial", y que debe su puesto a un partido de la oposición que lo rescató del extranjero para que le "afinara" los procesos por corrupción… entonces el terrorista es el gobierno del PSOE, y el PPartido de la oPPosición es PPuro e imPPoluto.
Si un gobierno del PSOE consigue serlo gracias a ocho escaños más y 1.300.000 votos más, es un gobierno ilegítimo, y la auténtica mayoría es la del bloque con 1.300.000 votos menos.
Sin un gobierno del PSOE gana unas elecciones, lo hace con mentiras, pero si un mismo portavoz de un mismo partido proclama un día que Bildu no es ETA, y justo diez años después dice que Bildu SÍ es ETA, no está engañando a nadie… porque los únicos que les hacen caso ya viven engañados ellos solitos. Y es Sánchez quien "cambia de opinión", no el PPartido que proclama como verdad una cosa y la contraria, y el PPortavoz que un año parece seguro que sentirse asqueado por su antiguo PPartido, y al siguiente decide todo lo contrario, con la misma "naturalidad democrática" que defendía una década antes los pactos en el País Vasco con un partido que considera ilegítimo que pueda hacer lo mismo hoy con Sánchez en el Congreso.
Si un PPartido PPacta con ETA, acerca presos y la llama "movimiento de liberación", no lo está blanqueando; si un partido del PSOE intenta que ningún juez sicario prevarique intentando "afinar" y calzar como "terrorismo" protestas y violencia callejera que nunca habían considerado terrorismo cuando no andaban catalanes y vascos nacionalistas de por medio, está intentando blanquear el terrorismo, y el otro PPartido no intenta ennegrecer un panorama que no le favorece electoralmente.
En definitiva, si un gobierno del PSOE se le atraganta a las tragaderas electorales y políticas del PP (y su marca blanca VOX, cuyo líder nunca echó en cara "blanqueamiento" del terrorismo al jefe del PP del que cobraba entonces mientras pactaba con terroristas y los favorecía… y que maneja las "donaciones" sectarias a su partido como hacía Pujol con vistas a asegurar la financiación del futuro de su "proyecto político"), entonces estamos sufriendo una dictadura en España.
M. Rajoy y C. Montoro decían, hace ahora seis años, que el Procés había acabado, y que no había nada que juzgar, ni siquiera malversación: nadie salió a decir que estaban pasando por encima del poder judicial, y el único leve rumor de descontento que se dejaba notar en los medios y las redes se reducía algún artículo de EM La posverdad del 'procés' sigue sin ser contestada por Rajoy ; ni ladridos domingueros envueltos en pulseritas y banderitas, ni heroicas arengas desde el púlpito de Vicentito Vallés, ni resistOncia cibernética.
El Régimen del 78 se coció para concentrar el mayor poder de la manera más estable en uno de dos partidos que debían turnarse en el gobierno, y nadie lo puso nunca en duda mientras cada uno chupara su 3%, su Moncloa, sus ayuntamientos, sus autonomías y, sobre todo, no ofendieran al otro en público.
La mejor prueba de ello es que la mayor mayoría absoluta de escaños del PP se produjo con más votos a favor de los partidos de la oposición, entonces encabezada por Rubalcaba.
Sin embargo, existe una España cuya única ideología y únicos "valores" se reducen a SENTIRSE siempre por encima de los demás, y bien le va a España mientras esos viven engañándose a si mismos con toda satisfacción, creyendo (o fingiendo que creen) una cosa y la contraria, alternativamente o a la vez, que así de duro lo tienen a veces:
si un gobierno del PSOE utiliza medios ilegales para que el Estado triunfe sobre el terrorismo, el PSOE es terrorista; si un gobierno del PP utiliza medios ilegales para triunfar sobre la oposición, es porque debe utilizar cualquier medio para defenderse, y no es dictadura, menos aún terrorismo de Estado;
si un Gobierno del PSOE apura todos los medios legales para contrarrestar todos los medios legales empleados para "afinar" sentencias con cargos distintos para el mismo delito, prevaricando y frivolizando con delitos tan graves como el de terrorismo, por parte de un único juez que se erige él sólo en "Poder Judicial", y que debe su puesto a un partido de la oposición que lo rescató del extranjero para que le "afinara" los procesos por corrupción… entonces el terrorista es el gobierno del PSOE, y el PPartido de la oPPosición es PPuro e imPPoluto.
Si un gobierno del PSOE consigue serlo gracias a ocho escaños más y 1.300.000 votos más, es un gobierno ilegítimo, y la auténtica mayoría es la del bloque con 1.300.000 votos menos.
Sin un gobierno del PSOE gana unas elecciones, lo hace con mentiras, pero si un mismo portavoz de un mismo partido proclama un día que Bildu no es ETA, y justo diez años después dice que Bildu SÍ es ETA, no está engañando a nadie… porque los únicos que les hacen caso ya viven engañados ellos solitos. Y es Sánchez quien "cambia de opinión", no el PPartido que proclama como verdad una cosa y la contraria, y el PPortavoz que un año parece seguro que sentirse asqueado por su antiguo PPartido, y al siguiente decide todo lo contrario, con la misma "naturalidad democrática" que defendía una década antes los pactos en el País Vasco con un partido que considera ilegítimo que pueda hacer lo mismo hoy con Sánchez en el Congreso.
Si un PPartido PPacta con ETA, acerca presos y la llama "movimiento de liberación", no lo está blanqueando; si un partido del PSOE intenta que ningún juez sicario prevarique intentando "afinar" y calzar como "terrorismo" protestas y violencia callejera que nunca habían considerado terrorismo cuando no andaban catalanes y vascos nacionalistas de por medio, está intentando blanquear el terrorismo, y el otro PPartido no intenta ennegrecer un panorama que no le favorece electoralmente.
En definitiva, si un gobierno del PSOE se le atraganta a las tragaderas electorales y políticas del PP (y su marca blanca VOX, cuyo líder nunca echó en cara "blanqueamiento" del terrorismo al jefe del PP del que cobraba entonces mientras pactaba con terroristas y los favorecía… y que maneja las "donaciones" sectarias a su partido como hacía Pujol con vistas a asegurar la financiación del futuro de su "proyecto político"), entonces estamos sufriendo una dictadura en España.




