Salta a la vista la contraofensiva que el Gobierno ha iniciado contra la invasión de jueces y fiscales en el terreno de la política desde hace seis años.
Lección de independencia, lección de rebeldía: esgrimiendo opiniones políticas personales para oponerse a la aplicación jurídica de la Ley de Amnistía.
Todos los casos que tienen en la cartuchera de los inventos judiciales para señalar al entorno de Sánchez (ya que parece que no encuentran con qué atacarle directamente a él, aparte de con las babas de ladridos callejeros)
en un alocadamente desesperado intento de cocinar un clima favorable al vuelco electoral que el PP siempre ha sabido excelentemente cocinar contra sí mismo.
O la contumacia de jueces como Marchena o Llarena (recordemos a quién fueron a llamar del extranjero en la época de las causas de corrupción del PP), humillada, y con ella, a toda España, ante los tribunales de Suiza y la UE.
En sus tejemanejes confía el golpismo encubierto.
Lección de independencia, lección de rebeldía: esgrimiendo opiniones políticas personales para oponerse a la aplicación jurídica de la Ley de Amnistía.
Todos los casos que tienen en la cartuchera de los inventos judiciales para señalar al entorno de Sánchez (ya que parece que no encuentran con qué atacarle directamente a él, aparte de con las babas de ladridos callejeros)
en un alocadamente desesperado intento de cocinar un clima favorable al vuelco electoral que el PP siempre ha sabido excelentemente cocinar contra sí mismo.
O la contumacia de jueces como Marchena o Llarena (recordemos a quién fueron a llamar del extranjero en la época de las causas de corrupción del PP), humillada, y con ella, a toda España, ante los tribunales de Suiza y la UE.
En sus tejemanejes confía el golpismo encubierto.




