Lo mejor es que se permite literalmente pontificar, pretendiendo que defiende los principios tradicionales de la Iglesia, cuando con ello está precisamente faltando al más básico, más aún que el texto y el espíritu del Evangelio, a saber, el principio de humilde sumisión y reverencial respeto a la jerarquía católica,
mientras que lo que realmente hace con ello es despreciar a sus superiores, abolir papados enteros como ni los comunistas osan hacer y, sobre todo, despreciar cínicamente a las instituciones que le han dado de comer, como todos esos revolucionarios y "libertadores" que acaban en la cárcel... o a la cabeza de los movimientos populistas.
mientras que lo que realmente hace con ello es despreciar a sus superiores, abolir papados enteros como ni los comunistas osan hacer y, sobre todo, despreciar cínicamente a las instituciones que le han dado de comer, como todos esos revolucionarios y "libertadores" que acaban en la cárcel... o a la cabeza de los movimientos populistas.







