ues es gracioso cómo este vídeo acaba enlazando la educación progre con la formación de la inteligencia y el discurso de los votantes mal llamados "de derechas". El vídeo parte del buenismo progre de "lo importante es participar", y desemboca en la doctrina de "hechos alternativos" del trumpismo.
Lo que hizo el buenismo ilustrado, sobre todo la veta de Rousseau, es tomarse en serio la tontería que siempre se había dicho para alabar de palabra a la masa llamándola "sabio pueblo" (léase el refranero que exhibe en todo su esplendor la belleza de la sabiduría que enseña una cosa y la contraria como igualmente válidas), mientras a la hora de la verdad se la menospreciaba y ninguneaba olímpicamente. De modo que hoy no intentes venderle a nadie nada que lo revele como no le gusta verse, y eso vale tanto para los que nunca aprendieron ni a sumar dos y dos, como para los que sí aprendieron mates, pero no fueron más allá, y te tratarán como a la pobre profe del vídeo si intentas ir de listo poniendo en evidencia su ignorancia pretenciosa.
Algo así debe haber pasado con el feminismo, porque después de tantos siglos diciéndole a las mujeres que eran la cumbre de la Creación, la fuente de las perfecciones morales y el reducto de la belleza humana, mientras se las reducía a parir o a fregar y cocinar, o todo ello a la vez, al final se lo acabaron creyendo y reclaman una posición social que refleje la superioridad moral y física que siempre les habían reconocido los hipócritas del colgajo jajajajaja.
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Perdón pero ese vídeo muestra cómo ha funcionado siempre la mentalidad predominante: cuando algún elemento los descoloca y les hace sentirse inferiores, bien sea algo nuevo, bien sea una tradición que consideran ridículamente desfasada (incluso por los que se tienen por más tradicionalistas) lo desprecian y lo estigmatizan como peligroso para la sociedad, mezclando burla y odio según el caso.
Lo que específicamente muestra el vídeo es, primero, que el progresismo se ha impuesto totalmente en los último cincuenta años y, segundo, cómo eso se manifiesta en la educación oficial.
También es interesante señalar que, en la llamada educación privada, mal llamada "elitista", a los lerdos se les aprueba directamente porque han pagado por ello, y a nadie se le ocurre discutir ni sobre notas, ni sobre dictaduras, ni sobre protección de los niños, porque no se trata ni de educar, menos aún de los alumnos: solo de mantener a la gente "adecuada" en los puestos "adecuados".
Por último, también conviene recordar que el progresismo es una "invención", no del proletariado alérgico al agua, sino por la burguesía despreciada, como hoy se desprecia a los "rojos", por la aristocracia alérgica al agua y garante de los valores y tradiciones "esenciales y "eternas" que, una vez desplazada, dio lugar a que la llama del progresismo originalmente burgués fuera recogida por el escalón inmediatamente inferior, que es el que los advenedizos ignorantes que se las dan de "señores" llaman ridículamente "progres", sin querer reconocer que es ese "progresismo" el que los ha aupado socialmente al lugar que ocupan, y que ellos mismos son "progresía", por mucho que quieran disfrazarse y trepar para codearse y pretender asimilarse a los auténticos (poquísimos) burgueses y aristócratas de toda la vida, ellos mismos "aprogresados".