Cuando se habla de los asesinados por los naZionales, "son las cosas de la guerra"; cuando se trata de los del otro bando "miserables asesinos".
Cuando se habla del más de medio millón de muertos ocasionados la guerra provocada por la rebelión del 36: "era necesario y provocado por los cuatro mil asesinatos políticos de los dos años anteriores"... es decir, limpiar haciendo la mancha más grande. Es la excusa de los psicópatas: "tú me obligaste a hacerlo".
Cuando se ignoran los veinte años de aislamiento de España, y la ruina económica provocada por la autarquía, antes de que la tecnocracia franquista decidiera dejar de hacer el tonto cuando hasta los triunfadores con la victoria se veían al borde del abismo por un país que empezaba a necrosarse, como China después de la revolución cultural, o el castrismo después de más de medio siglo del disparatado aislacionismo comunista: "era para evitar que en España gobernara el socialismo con las mismas ideas sociales que traicionaron a la sociedad tradicional británica desde 1909, y la depravación moral del divorcio, el aborto, el "homosexualismo"..."
Cuando se habla del odio por el mero hecho de ser católicos durante la guerra, pero se justifica el odio, la represión y los asesinatos por parte del Estado una vez acabada la guerra, por el mero hecho de pensar de manera diferente, antes y después de la guerra: concordia.
Cuando se habla de las víctimas de la rebelión y guerra del 36: todas las víctimas son iguales, fuera división y vivir en el pasado, concordia; y cuando se habla de las víctimas del terrorismo específicamente de ETA y el "relato" del conflicto vasco...
Desde luego, es asombrosa la gran diferencia cultural, de educación, modales, estética, inteligencia, honestidad etc. entre una Olona, un Ortega, Abascal, Monasterio, Ayuso... y una Díaz, un Sánchez, Errejón, García Gómez, Robles...